top of page

Cosecha Inesperada, Porque Nunca Debemos Dejar de Preguntar

  • Foto del escritor: Marcello Calvinisti
    Marcello Calvinisti
  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

Ha sido una temporada increíblemente emocionante para nuestro ministerio, mientras avanzamos hacia nuevos horizontes. Últimamente, hemos estado planeando enseñar en nuevas comunidades, impulsados ​​por la misión de llegar a más personas necesitadas. Nuestro objetivo es doble: ayudarles a aprender a llevar una vida físicamente saludable y guiarles para que conozcan mejor a JESÚS o, en muchos casos, para que lo conozcan por primera vez.


Gerardo Lovato y Marcello Calvinisti enseñando en El Zapote Guatemala

Hace poco, tuve un poderoso recordatorio de por qué hacemos lo que hacemos.

Estaba en un colegio impartiendo una clase de salud sobre el cuerpo humano a un grupo de chicos de séptimo y octavo grado. Mientras charlábamos, la conversación cambió naturalmente y le hice a uno de los chicos una pregunta sencilla sobre su iglesia.


Me miró confundido y preguntó: "¿Qué iglesia?".


Al darme cuenta de que no asistía a ninguna, fui un paso más allá y le pregunté si alguna vez había aceptado a JESÚS como su Señor y Salvador. Me miró y dijo: "No".


Una intuición me dijo que no me detuviera ahí. Me dirigí al resto de la clase y les pregunté a todos: "¿Cuántos de ustedes conocen a JESÚS como su Señor y Salvador?".


Para mi sorpresa, toda la clase respondió que no. Al ver su curiosidad, les hice una última pregunta que les cambiaría la vida: "¿Les gustaría aceptar a JESÚS en sus corazones hoy mismo?".


Marcello Calvinisti y Gerardo Lovato orando con estudiantes en El Zapote Guatemala

Con una sola voz, todos dijeron que sí.

Mi amigo y compañero de ministerio, Gerardo, dio un paso al frente y guió maravillosamente a esos jóvenes en una oración para invitar a Jesús a sus corazones. Y la historia no terminó ahí: ¡lo mismo sucedió justo después con los alumnos de quinto y sexto grado!


"A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos."

— Mateo 9, versículo 37 (RV1960)


Esta experiencia fue una profunda revelación para mí, y quería compartirla para recordarnos a todos una verdad sencilla: nunca hay que asumir.


No importa dónde estemos, incluso en lugares que creemos que ya han sido evangelizados, hay muchísimas personas que no conocen a JESÚS. Simplemente esperan que alguien se interese lo suficiente como para preguntarles.


No tengas miedo de iniciar la conversación. Simplemente pregúntales si lo conocen. Si no lo conocen, te sorprenderá la cantidad de corazones que ya están abiertos, listos para conocerlo y esperando que alguien como tú les muestre el camino.


¿Y tú? ¿Alguna vez has tenido una conversación inesperada sobre la fe que te haya sorprendido por completo? ¡Me encantaría leer tus historias en los comentarios!

 
 
 

Comentarios


bottom of page